martes, 30 de abril de 2013

Fin de Disciplina con amor


Día 365+48
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



Esta es la última entrada sobre este libro. Muchas son las cosas de las que escrito, y todas de gran importancia, para lograr disciplinar a nuestros hijos, pero no desde una educación autoritaria ni permisiva, sino una propuesta de educación inteligente en donde se busca, no eliminar ninguna de las dos anteriores, sino una que sea equilibrada y respetuosa.


Si nosotros como padres, que somos los responsables de darles lo mejor  a nuestros hijos, no empezamos con nosotros mismos, sabiendo primero  qué tenemos, para poder partir de ahí y dar, no podremos cumplir con dicha obligación. Las posibilidades, de lo que somos capaces de dar, es casi infinita y vale la pena luchas por alcanzar lo deseado con nosotros y con nuestros hijos. Aunque la tarea no será fácil tampoco es imposible.



“[…] Nos engañamos cuando decimos que somos víctimas de la realidad que nos limita: somos nosotros mismo, con nuestras creencias, los que nos restringimos, los que nos creamos una realidad reducida y contraída, cuando podríamos tener una realidad plena y abundante.” (p. 212)



En relación con la anterior cita, estoy casi totalmente de acuerdo, porque las personas que no viven como nosotros, en un país con más libertad de expresión a comparación de algunos de medio oriente, las limitaciones sí pueden ser, no sólo personales, sino políticas, sociales, económicas. Pero nosotros, inmersos en otro tipo de creencias y ritmo de vida, no deberíamos tener pretexto para no potenciarlo. Así que este libro no sólo nos abre las puertas para formar mejores hijos, sino antes que todo para ser mejores personas.[1]