viernes, 3 de mayo de 2013

Mujeres invisibles


Día 365+51
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Steel, Danielle: Secuestro. (Trad. María Antonia Menini) Barcelona, Grijalbo Mondadori, 1993.


Pensaríamos que en pleno siglo XXI la discriminación contra las mujeres, que se puede ver por medio de la sumisión y violencia –no sólo física sino también verbal-, ejercida en muchos hogares nos parece un cuento de ficción difícil de creer, es impensable que esto pueda ser posible porque creemos, o nos han hecho pensarlo, que somos totalmente libres. No quiere decir que esto sea una mentira total, pero no es la realidad como tal. Así que la cita que a continuación leerán, de mi actual lectura, tal vez te suene, o recuerde de algún lado, sólo espero que no sea en carne propia.



“Todos los criados la despreciaban como si no existiera y no pintara nada, como si sólo trabajaran para su marido y no para ella.[…] Al parecer, Marielle no ejercía la menor autoridad sobre nadie, y mucho menos sobre su marido.[…]” (p. 154)



Esta novela se ubica en los años treinta, que gran distancia de tiempo con nosotros, pero gran similitud en el comportamiento y sentir de muchas mujeres en la actualidad. El no tener ni voz ni voto en la vida familiar, y seguramente tampoco en la personal, hace que cualquier persona pierde su autoestima ¿qué consecuencias puede llevarnos dicha sumisión?  Creo que de entrada al no tener gusto por la vida, a no tener un futuro y mucho menos un presente, a sentirse como objeto. Yo me he llegado a sentir así, pero lucho por no permitirme caer en ello y hacer de mi mundo algo mejor.[1]