jueves, 11 de julio de 2013

Lento o rápido

Día 365+120
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.



Vivir en la ciudad es distinto a la provincia en muchos sentido, pero todos sabemos que en el que más lo es, es en el ritmo de la vida misma. Las horas pasan más lentas y esto hace que se sienta que hacemos más cosas, o el aburrimiento se hace presente. En cambio en la ciudad suele pasar todo lo contrario, corremos mucho y el movimiento excesivo nos atrapa también.


“[…] Tan lejos estaba yo de él y de todo lo que tuviera que ver con mi vida pasada y con la tristeza y la rutina lenta de mi pueblo que cuando uno meses más tarde vi en el vestíbulo de la pensión me contó unos segundos reconocerlo. […]" (p. 22)



No creo que vivir en la ciudad sea mejor que en la provincia, no viceversa, porque hay personas que se sienten bien, felices y conformes en un lado y para otra no será así. Pero lo que sí es verdad, es que viviendo en la ciudad uno suele estar con más distracciones, y puede ser más común tener momentos de distracción que nos llevan a olvidar a las personas y cosas importantes. [1]