domingo, 3 de noviembre de 2013

La sábana ensangrentada

Día 365+236
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Los seres humanos tenemos diversos usos y costumbres, según nuestra cultura, con respecto a la sexualidad, en especial si hablamos del primer momento del acto sexual. Como ya lo había comentado en otras entradas, en algunas se considera a la virginidad algo valioso y en otros algo malicioso, y según sea el caso tanto en uno como en el otro, hay una serie de ritos para conservar o desflorar a la mujer. Este tipo de actos son parte de un cúmulo de costumbres que nos muestran lo que hay debajo de ellas, o sea las ideas que son lo que le dan sustento.
Pensemos en una cultura, como la mexicana, plagada de machismo, en donde los hombres son la máxima autoridad, en todos los aspectos, y lo que ellos dicen es lo que se debe de hacer. Las mujeres son para servirlos, para atenderlos, incluyendo al ámbito sexual.



“En virtud de un clásico viraje en el dominio de las cosas sagradas, la sangre virginal se convierte en símbolo propicio en las sociedades menos primitivas. Todavía hay en Francia aldeas donde, a la mañana siguiente de la boda, se exhiben ante padres y amigos la sábana ensangrentada. Es que en el régimen patriarcal, el hombre se ha convertido en amo de la mujer […]  (pp.155-156)



¿Te suena el ritual que anteriormente te presente, con la cita de este gran libro de Simone de Brauvoir? Seguramente sí porque era una práctica que también tenía lugar en México, y no sólo en Francia en los años sesenta, la cual no sé si actualmente se dé, pero estoy segura que ha sufrido cambios, pero que en el fondo hay algo de ella que aún sobrevive en las creencias e ideología de los jóvenes actuales.


Por ahora sólo quería presentar uno de tantos ritos que envuelve a la “primera vez”, como se le hace llamar al desfloramiento, de toda mujer (o casi toda mujer, porque hay algunas que son vírgenes hasta su muerte, tema del que hablaré más adelante). ¿Tú sabes de alguno otro que había o aún hay?[1]